En un Divorcio Vincular decretado por Culpa exclusiva de la Esposa, resuelven que es procedente el resarcimiento por Daño Moral en favor del Cónyuge y no el Psicológico. Excelente conceptualización de ambos tipos de daños.

by Dra. Adela Prat on agosto 2, 2012

En Primera Instancia se decreta el Divorcio Vincular por Culpa Exclusiva de la Esposa. Injurias graves. Acreditación de la Relaciones Extramatrimoniales que mantenía con otro Hombre. Abandono Voluntario y Malicioso del Hogar Conyugal. Incumplimiento de los Deberes de Asistencia de los Hijos Menores de Edad del Matrimonio, de los cuales debió hacerse cargo el esposo.

 

Estas circunstancias afectaron la integridad espiritual del esposo y por ese motivo reclamó Daño Moral y Daño Psicológico . Ambos rubros fueron rechazados en Primera Instancia. Tras la apelación, la Cámara del Fuero Civil le otorgó el derecho a ser resarcido por Daño Moral. No tuvo igual suerte con el Daño Psicológico : la Sala L argumentó que no acreditó la disminución en su capacidad psicológica como consecuencia de las causales por las que prosperó el divorcio.

 

 

Esta cuestión fue abordada en el Expte. 93.276/08-“P., E. N. c/ S., P. M. s/ DIVORCIO”  – CNCIV – SALA L – 28/05/2.012 – elDial.com – AA7843, publicado el 02/08/2.012.-

 

 

La Sala L de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil integrada por la Sra Jueza Dra Marcela Pérez pardo y el Sr. Juez Dr. Víctor Fernando Liberman, resolvió modificar el fallo recurrido reconociendo indemnización por daño moral en la cantidad de pesos veinticinco mil ( $ 25.000 ) y confirmar la sentencia en todo lo demás que fuera materia de agravio.Costas de la Alzada a la demandada ( conf. art. 68 del Cód. Procesal).

 

Se lee en la Sentencia definitiva que en la instancia anterior se decretó el divorcio vincular de los cónyuges E. N. P. y P. M. S. por encontrarse esta última incursa en las causales de  injurias graves y abandono voluntario y malicioso del hogar, previstas en el art. 214 inc. 1   y   204 incs. 4º y 5º del Cód. Civil. Además – como ya lo anticipáramos –  en esta instancia, se rechazó el reclamo deducido por Daño Moral y Psicológico requeridos por el esposo.

 

 

Fundamentos de la Excma Cámara para acceder al reclamo por Daño Moral

 

La Dra Pérez Pardo, vocal preopinante de la Sala L a cuyo voto adhiere oportunamente el Dr LIberman, en primer término conceptualizó el daño moral y en ese sentido remarcó que ” se conceptualiza el daño moral como el menoscabo o lesión a intereses no patrimoniales del cónyuge, provocados por los hechos configurativos de las causales por las cuales el divorcio prosperó “ tras lo cual añadió que ” el daño moral comprende los padecimientos y angustias que lesionan las afecciones legítimas del reclamante; es todo menoscabo a los atributos o presupuestos de la personalidad jurídica, con independencia de su repercusión en la esfera económica, padecidos como consecuencia de la conducta adoptada por el cónyuge culpable”.

 

 

Acto seguido, la Magistrada de Cámara señaló que ” es en este sentido que no comparto la solución adoptada en la instancia anterior, pues entiendo que las conductas adoptadas por la esposa, con las características que tuvieron en autos y que configuraron las causales por las cuales prosperó el divorcio, afectaron gravemente al actor y son suficientes en este caso como para hacer procedente el reclamo”.

 

 

Continuando con el hilo de la argumentación, destacó que “ la relación extramatrimonial de la demandada con el Sr. D. C. se encuentra ampliamente probada con los testimonios de fs… y fs…, quienes además refirieron que desde la separación con el accionante la Sra. S. comenzó a convivir con aquél”.

 

 

“Este incumplimiento a sus deberes de fidelidad, así como su inobservancia a sus deberes de asistencia de sus dos hijos menores de edad, de los cuales debió hacerse cargo el accionado, y su consiguiente abandono voluntario y malicioso del hogar ( testimonios plasmados en siete fojas), sin duda afectaron a la integridad sentimental del cónyuge ofendido, provocando una lesión al espíritu del actor que en mi criterio no puede dejar de ser reparada. De dicha lesión da cuenta tanto las declaraciones de las testigos A. P. ( ver resp. a las cuarta y séptima preguntas  de fs…); M. P. ( resp. a las tercera y cuarta preguntas de fs…), M.R. ( resp. a la décima pregunta de fs…) y G. M. ( resp. a la décima pregunta de fs….), como el Informe pericial de fs… en el cual se dejó constancia de los sentimientos de fracaso e incompetencia personal por los que atravesó y que le produjeron un grave descenso de su autoestima conduciéndolo a un estado de ánimo depresivo (fs…)”-  enfatizó la Sala.

 

 

Sentado lo anterior, la Sra Jueza votante en primer término puntualizó que ” la determinación del monto indemnizatorio se encuentra librada al prudente arbitrio judicial, con amplias facultades para computar las particularidades de cada caso”, motivo por el cual ” en virtud de las consideraciones precedentes y teniendo en cuenta las circunstancias personales de la víctima, en uso de las facultades que confiere el art. 165 del Código Procesal, propongo reconocer por esta partida la suma de pesos veinticinco mil ($ 25.000)

 

 

 

Distinta suerte siguió la queja vertida sobre el daño y el tratamiento psicológico reclamado.

 

 

Los jueces de Cámara respecto del punto que ahora nos ocupa, explicaron que “ el daño psíquico configura un detrimento a la integridad personal, por lo que para que éste sea indemnizado independientemente del moral, debe configurarse como una derivación de los hechos constitutivos de las causales por las que prosperó el divorcio y por causas que no sean preexistentes al mismo”.

 

 

En tal sentido añadieron que ” ello se da en una persona que presente luego de producidos los hechos, una disfunción, un disturbio de carácter psíquico permanente; en conclusión, que muestre una modificación definitiva en la personalidad que lo diferenciaba de las demás personas antes de los hechos; una patología psíquica originada en éstos que permita que se la reconozca como un efectivo daño a la integridad personal y no simplemente como una sintomatología que sólo aparezca como una modificación disvaliosa de los sentimientos, que lo harían encuadrable tan sólo en el concepto de daño moral”.

 

 

“En consecuencia, sólo será resarcible el daño psíquico en forma independiente del moral, cuando sea una derivación de los hechos constitutivos de las causales por las que prosperó el divorcio, sea coherente con éstos, genere indirectamente efectos patrimoniales y se configure en forma permanente”- afirmó la Sala.

 

 

Acto seguido y aclarado ello, los Magistrados de Cámara entendieron que ” en el caso, el actor no acreditó disminución alguna en su capacidad psicológica de carácter permanente como consecuencia de dichos hechos constitutivos de las causales por las que prosperó el divorcio, imputables además a la cónyuge culpable”.

 

 

Estamos frente a una sentencia muy bien fundamentada. Presten atención los lectores a lo que sigue: ” Sostiene la perito psicóloga que el accionante es un sujeto con características de una personalidad obsesiva, que instrumentó mecanismos de defensa rígidos que le permitieron un devenir medianamente estable pues si bien en un primer momento atravesó sentimientos de fracaso, incompetencia personal, descenso de autoestima y un estado de ánimo depresivo, debido a su estructura de personalidad rápidamente fue tapando cada una de las faltas y/o ausencias de su mujer con una constante presencia. Es más, refiere la perito que su aparato psíquico ha producido formaciones reactivas o mecanismos evasivos que sostuvieron y permitieron aumentar su capacidad de trabajo y ello también fue advertido por las testigos que hicieron referencia a un mejoramiento por parte del actor con el paso de los años “.

 

 

Consecuentemente, la Sala L entendió que no habiéndose probado la procedencia de un daño psíquico permanente, corresponde la confirmación de su rechazo. La parte dispositiva de la Sentencia de Cámara luce a continuación de la presentación de los autos.

 

Interesante fallo, pues advertimos , como hecho de la vida, que finalmente el cónyuge ofendido y denostado , no sólo cobró el resarcimiento por el daño moral padecido , sino que asimismo, dada la estructura de su personalidad logró superar tan duro trance y salió airoso, que es lo que realmente interesa.

Leave a Comment

Previous post:

Next post: