La Justicia consideró Injuria Grave el contenido de los mails dando cuenta de un vínculo afectivo del esposo con otra mujer.

by Dra. Adela Prat on mayo 9, 2012

SUMARIO. DIVORCIO VINCULAR. INJURIAS GRAVES de AMBOS CÓNYUGES. Discusiones frecuentes en eleveado tono de voz. Pruebas que dan cuenta de un episodio en el que el cónyuge resultó herido. CORREOS ELECTRÓNICOS ( E – Mails ) que demuestran la existencia de una relación afectiva del marido con otra mujer. Prueba insuficiente a los fines de demostrar el ADULTERIO. NO OBSTANTE  dado que es un vínculo incompatible con la exclusividad del matrimonio, configura una INJURIA GRAVE. SE DECRETA EL DIVORCIO POR CULPA DE AMBOS CÓNYUGES. Rechazo del resarcimiento por DAÑO MORAL pretendido por la esposa.-

 

 

 

La Sala G de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, integrada por los Señores Jueces de Cámara Doctores Carlos Carranza Casares , Beatriz Areán y Carlos Alfredo Bellucci, resolvió – de conformidad con lo dictaminado por el Sr. Fiscal General,  confirmar el pronunciamiento apelado, con costas de la Alzada a la parte actora.

 

La sentencia de Primera Instancia, posteriormente confirmada, decretó el divorcio de M. L. M.  y  J. H. L por culpa de ambos, a quienes consideró incursos en la causal de injurias graves; declaró disuelta la sociedad conyugal y rechazó el reclamo por daño moral.

 

Después de estimar no acreditadas las causales de adulterio y abandono voluntario y malicioso, sobre la base de la prueba, juzgó que se habían demostrado las injurias graves alegadas por ambas partes.

 

Desde otra perspectiva concluyó que no se habían acreditado los presupuestos – que debían ser valorados con estrictez – para la configuración de un daño moral indemnizable, en especial teniendo en cuenta que el divorcio se decretaba por culpa de ambos.

 

Sólo la actora apeló el fallo. Cuestiona que no se haya tenido por probado el ADULTERIO de su cónyuge; que no se haya evaluado la conducta de su marido dirigida a burlar su derecho sobre los bienes gananciales; que se hayan considerado acreditadas las injurias alegadas en la reconvención con las declaraciones testificales que critica; que no se haya apreciado como configurado el abandono voluntario y malicioso, y por fin, que no se haya admitido su reclamo de daño moral.

 

 

Esta cuestión fue abordada en los Autos caratulados: ” M., M. L.  C/  L., J. H  S/ DIVORCIO” ( L. 588.911) – CNCIV – SALA G- 12/04/2012 , publicada para suscriptores por elDial.com- AA75FE, en el día de la fecha, 09/05/2012.-

 

 

El Sr Juez de Cámara, Dr. Carranza Casares, dijo: “La experiencia enseña que los finales ruinosos de la vida conyugal, no sólo no se deben a una sola de las partes, sino que las afecciones resultan mutuas. No existe el caso de aquél que alegremente incurre en adulterio o en ofensas; ello siempre se da en medio de un espectro de zonas grises donde los destinos e infidelidades rodean más la confusión de lo trágico ,que modos apolíneos, generadores de respuestas jurídicas ( Sanz, Carlos R., ” Los daños derivados del divorcio. Precisiones metodológicas  en torno a un plenario inevitable, con un epílogo para abogados “, en El Derecho, t. 146, p. 103).-

 

Se  acreditó que la esposa incurrió en Injurias Graves

 

El Sr Juez preopinante, interpretó que no cabe admitir los agravios de la recurrente  a quien la Sentencia de la anterior instancia atribuye haber incurrido en Injurias graves.(*)

 

Y asimismo interpretó que ” a pesar del esfuerzo argumental de la recurrente coincido con la sentencia en cuanto a que se ha acreditado suficientemente que ha incurrido en la aludida causal “

 

Acto seguido añadió que ” el declarante de fs ,cuya vinculación laboral con las partes no está discutida, ha dado cuenta de las discusiones frecuentes, ” el tono elevado de voz de L”( se refiere a la esposa), la situación incómoda, que ” daba vergüenza ajena” y los intentos del marido para que ” tratara de bajar los decibeles “, como así también de un episodio en el que ” escucharon ruidos de papeles, gritos, cosas que revoleaban y sale J.  (el esposo) herido en la boca, tenía la boca hinchada y el labio partido”.

 

En tanto que la testigo de fs ha manifestado que existían muchos enfrentamientos con los hijos del primer matrimonio de él y que ella hacía muchas ” escenas con el tema de los chicos”. Al respecto, la recurrente intentó criticar esta última declaración alegando una supuesta enemistad  o una falta de conocimiento sobre la realidad familiar, que fue negada por la cuestionada. El Sr Juez concluye que de todos modos sus dichos han de valorarse teniendo en cuenta esta circunstancia  ( cf. arts.386 y 456 del Código Procesal).

 

 

La Sala interpreta que no se configuró un abandono voluntario y malicioso por parte del esposo (**)

 

El Sr. Magistrado preopinante, a cuyo luego adhieren sus colegas, remarcó al efecto que ” la situación por la que atravesaba el matrimonio, incluidas, incluidas las injurias concretadas por la cónyuge a las ya me he referido, impiden concluir que el alejamiento del hogar por parte del marido hubiera tenido por finalidad eludir los deberes matrimoniales “.

 

 

La Excma Cámara no encuentra demostrado el adulterio que se imputa al esposo

 

Por votación unánime de los Jueces que integran la Sala G, se afirmó que ” sin perjuicio de recordar que la admisión del adulterio no modificaría el efecto de la sentencia que decretó el divorcio, tampoco se encuentra demostrado el adulterio  que se imputa al esposo” tras lo cual añadieron: ” el contenido de los mails dan cuenta de un vínculo afectivo del demandado con otra mujer, pero no alcanzan para tener por cofigurada esta causal, sin perjuicio de que trasunta la existencia de relaciones incompatibles con la exclusividad del matrimonio, y por lo tanto, comprendidas en el inciso 4º del artículo 202 del Código Civil”.

 

En tal sentido, la Sala G ha expresado que ” si bien para la configuración del adulterio como causal de divorcio, no se precisa la prueba directa de la vinculación carnal, que en el caso obviamente se halla muy lejos de haberse logrado, los indicios sobre los cuales se funde han de ser suficientes como para crear presunciones graves que lleven al ánimo del juzgador una certeza que excluya toda duda razonable y han de sustentarse en hechos y no en meras interpretaciones subjetivas, porque la entidad moral que posee la causal, no permite basar su acogimiento en habladurías o livianas inferencias que no encuentran un serio y sólido sustento en el juicio ( cf. C.N.Civ., esta Sala, L. 527.045, del 7/8/09 y sus citas).

 

” Otro tanto cabe decir de lo esbozado a fs, que da cuenta de un vínculo afectivo asentado del demandado ubicado temporalmente casi cuatro años después de iniciado el presente juicio de divorcio, cuya invocación como transgresión del deber de fidelidad en estas circunstancias considero abusiva ( cf. art. 1.071 del Código Civil).-

 

 

Está correctamente desestimada la pretensión de recibir Daño Moral

 

Los Jueces de Cámara pusieron de relieve que “ aún en el marco del fallo plenario ” G., G.G. c/ B. de G., S.M. ” del 20/09/94, entiendo que las conductas acreditadas y descriptas en el pronunciamiento apelado y en el presente no configuran las particulares circunstancias exigidas por muchos de quienes concurrieron a formar la mayoría de esa sentencia plenaria   (cf. voto de los Jueces Molteni, Luaces, Galmarini, Calatayud, Pascual, Giardulli, Lérida y Degiorgis, por una parte y Highton al aplicar el art. 522 del Código Civil, por otra) de conformidad con importante Jurisprudencia y doctrina ( cf. C.N.Civ., Sala A, L. 224.667, del 25/9/97 y L.267.131, del 11/08/99; Sala E, ” C.R.A.A. c/ D.N.S., L.C.” en la Ley ejemplar del 27/05/05; Sala F, L. 116.848, del 21/5/93 y L. 298.828, del 23/02/01; esta Sala, L. 281162, del 15/12/99 voto del Juez Bellucci; Sala L, L. 46.935, del 13/03/96; Cifuentes, ” El divorcio y la responsabilidad por daño moral”, en La ley 1990-B, 805 y Mizrahi, ” Los daños y perjuicios emergentes del divorcio y el plenario de la Cámara Civil”, en La Ley 1996-D,1702 y sus citas).”

 

Por ello y no progresando la admisión de las otras causales alegadas sobre las cuales se había centrado especialmente este reclamo, “esta Sala estima que ha sido correctamente desestimada la pretensión de recibir una indemnización por daño moral”

 

 

 

Referencias

 

(*) El concepto de la causal de “Injurias graves” contemplada actualmente en el art. 202, inc. 4º del Código Civil, ha sido objeto, desde antaño, de una nutrida elaboración jurisprudencial y doctrinal.

Abarca todo hecho positivo o negativo imputable a un cónyuge que ofenda al otro en sus afecciones legítimas, en su dignidad o amor propio, en su honor o decoro, apreciados esos hechos conforme a la educación, posición social y familiar de los esposos, así como a las demás circunstancias( cf. Spota, Alberto G., Tratado de Derecho Civil. Derecho de Familia, Ediciones Depalma, Buenos Aires, 1968, v. II, p.661; ver también Busso, Eduardo B., Código Civil Anotado, Ediar, 1945, t.II, p.206; Perrino, Jorge Oscar, Derecho de Familia, Ed. Lexis Nexis, Buenos Aires, 2006, T.II, p.1055).

La amplitud que encierra este concepto ha conducido a sostener que, más allá de la innegable tipicidad de las distintas causales de separación personal y divorcio, se está en presencia de una suerte de causal residual, por cuanto todas las demás, en un intento de síntesis, podrían encerrarse en la genérica calificación de injurias ( cf. Busso, ob. y lug. cit.; Zannoni, Eduardo A., Derecho Civil. Derecho de familia, Ed. Astrea, Buenos Aires, 1993, T.II, p.84; Sambrizzi, Eduardo A., Separación personal y divorcio, Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1999, T. I, p. 188; Solari, Néstor E., ” Hechos que constituyen injurias graves entre cónyuges”, en La ley, 2008-A,p.438, comentario a la sentencia de esta Sala L. 486.072, del 27/11/07, con voto de la Dra Areán ).

En definitiva, comprende toda seria vulneración de los deberes matrimoniales, toda falta grave de fidelidad al compromiso compartido. Este deber de fidelidad en sentido genérico – comprensivo de todos los deberes conyugales – se corresponde, entonces, con la igualmente genérica causal de injurias”.-

 

(**) Constituye doctrina aceptada que la causal de ” abandono voluntario y malicioso”, se integra con dos elementos, uno material u objetivo consistente en el alejamiento del lugar que fue sede del hogar conyugal y otro intencional o subjetivo, constituido por el propósito de sustraerse de los deberes matrimoniales.

El abandono es  voluntario  cuando no resulta determinado por causas atendibles o ajenas a la intención del que lo comete, no es forzado por las circunstancias, o aparece injustificado , y carente de una razonable y suficiente motivación. Se entiende que el alejamiento del hogar que no esté justificado por algún motivo serio y razonable debe reputarse realizado con el propósito de eludir los deberes del matrimonio, porque los esposos están obligados a vivir en comunidad ( cf. Lagormarsino, Carlos A.R., Uriarte, Jorge A., Separación Personal y Divorcio, Ed. Universidad, Buenos Aires, 1991, p. 200).

Es un criterio doctrinal y jurisprudencial asentado que el alejamiento del hogar permite presumir que ha sido malicioso, cuando ha tenido por finalidad sustraerse de los deberes que entraña el matrimonio (cf. Sala G, L. 182.914, del 28/2/96; como así también Jáuregui, Rodolfo G., ” La reinterpretación de la causal de abandono voluntario y malicioso y la aplicación de una causal objetiva extra petita”, en La Ley, ejemplar del 7 de marzo de 2007 y Sambrizzi, Eduardo A., ” Sobre la presunción de malicia en el abandono del hogar y la aplicación en la sentencia  de una causal objetiva no invocada por las partes “, en La Ley, ejemplar del 17 de abril de 2.007).

Pero ello es así, en tanto no se demuestre la concurrencia de causas legítimas ( cf. C.N. Civ., Sala D, 12/9/86 en El Derecho, t. 122, p. 486) valederas ( íd., Sala M., del 30/10/00, en El Derecho 192, p. 292) serias ( íd., Sala K, L. 121.931, del 30/7/93) motivos legítimos ( íd., Sala K, L. 121.931, del 18/07/97 y L. 296.928, del 13/11/00), la conducta imputable al otro ( íd., Sala C, L. 376.358, del 11/12/03) situaciones de cierta gravedad como cuando el clima de la cohabitación se torna intolerable ( íd., Sala A, L. 208.226, del 30/09/97). En relación a esto último, se ha sostenido que no se configura la causal en estudio ” cuando existen motivos que hacen intolerable la cohabitación,  aún cuando las conductas no alcancen a constituirse en verdaderas  causas de divorcio, considerándose entonces motivos razonables para el retiro del cónyuge afectado ( íd., Sala E, ” S., C.E. c/ T., H.D.” del 12/02/04, en La Ley, 2004-C, p.985).-

 

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