Simulación. Es improcedente pretender reincorporar al acervo conyugal un inmueble que como deudor enajenó a fin de sustraerlo del embargo de los acreedores

by Dra. Adela Prat on febrero 26, 2012

Se trata de un deudor que enajenó un inmueble a fin de sustraerlo del embargo de un acreedor y que posteriormente, pasado el peligro, pretende ante la Justicia la reincorporación del bien al acervo conyugal.

 

El accionante confiesa la ” causa simulandi ilícita “ de la operación y sus dichos se corroboran con la prueba testimonial producida. Aunque hace referencia a sus dificultades económicas, los Jueces intervinientes coinciden en que esa circunstancia no lo legitima para entablar la acción y que su conducta es maliciosa.

 

La demanda, en Primera Instancia, es declarada improcedente por falta de acción con fundamento en el artículo 959 del Código Civil(*). Tras la apelación, la Sala A de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, integrada por los Sres Jueces Dres. Hugo Molteni y Sebastián Picasso, confirmó la sentencia recurrida.

 

 

Esta cuestión fue abordada y analizada en profundidad en los Autos caratulados: “DEHENEN, RODOLFO ALBERTO c/ ROMÁN, LYDIA ESTHER y OTRO s/ SIMULACIÓN o FRAUDE”( L Nº 577.597) – CNCIV – SALA A- 03/11/2.011publicado para suscriptores por elDial.com – AA7333, el pasado 24.02.2012.-

 

 

La secuencia de los hechos

 

El Señor Rodolfo Alberto Dehenen promovió la presente acción contra Lydia Esther Román y Mónica Sonia Tagliani a fin de que se declare judicialmente simulada la compraventa inmobiliaria instrumentada el 18 de marzo de 2.005, efectuada por el actor y su esposa , la Sra Tagliani a favor de la restante codemandada – Román -, en relación al inmueble de carácter ganancial sito en la Av….Nº 68, Piso 2º, Unidad Funcional Nº 10, entre las Calles… y …, Partido de Pinamar , Provincia de Buenos Aires, con intervención del Escribano J.L.D.

 

El demandante señaló que en el mes de octubre de 2004, le fueron regulados honorarios al Dr. A.J.C., por su actuación como letrado patrocinante del actor  (Síndico en el Concurso y en la Quiebra de ” El Halcón S.A.T.” ) cuyo pago se encontraba en parte, a cargo de la concursada y en parte a cargo de la Sindicatura ( a su cargo ). Los honorarios del Dr. C. no se hallaban firmes al momento de promoverse la presente demanda  (al haber interpuesto el actor un Recurso de Queja ante la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires por denegación de los Recursos Extraordinarios de Inaplicabilidad de Ley y de Nulidad).

 

Ulteriormente – insistimos – con fecha 18.03.05 simuló junto a su esposa en ese entonces, la enajenación del inmueble objeto de marras, a favor de la coaccionada Román. El Departamento de Pinamar lo puso a nombre de su suegra, el automóvil marca Citroen a nombre de su hija y los “Boden” a nombre de su esposa y de su hija. Todos ellos bienes gananciales. Y lo hizo con el firme propósito de – luego que pasara el peligro- volver los  bienes a su patrimonio. Había otro inmueble, sede del hogar conyugal que estaba inscripto como Bien de Familia y según relató el accionante en su escrito de inicio quedaban otros bienes que no pertenecían a la Sociedad Conyugal, motivo por el cual – sostuvo- no iba a perjudicar a sus acreedores.

 

Por su parte, las emplazadas, plantearon la excepción de falta de acción, en virtud de lo normado por el artículo 959 del Código civil, al evacuar el traslado de la demanda que le fuera cursada.

 

La Sentencia de Primera Instancia, luego confirmada por la Excma Cámara

 

La Sra. Juez de grado, rechazó la acción entablada, estableciendo como fundamento central del decisorio, que la simulación de la enajenación aludida se llevó a cabo a fin de evitar la ejecución de los bienes del accionante por parte del Dr. A.J.C., encuadrando el caso en lo normado por el artículo 959 y concordantes del Código Civil, con costas al demandante perdidoso.

 

Contra dicho pronunciamiento, se alzan las quejas del actor. Requiere se revoque la sentencia en crisis, con el fin de colocar a su nombre el inmueble sito en Pinamar, objeto del presente  pleito e integrante de la sociedad conyugal. Alega que la simulación de la compraventa inmobiliaria sólo tuvo por finalidad, evitar que el Dr. C. pudiese avanzar con posibles medidas sobre ese bien, en virtud de los honorarios que – como adelantáramos – le fueron regulados en sede comercial y que estaban a cargo del accionante y cuyo monto y procedencia se encontraban cuestionados.

 

Agrega que nunca se insolventó, pues existían a su nombre bienes suficientes para garantizar los emolumentos regulados a favor del mentado profesional, cuyo cobro reclamó judicialmente.

 

Se queja el actor respecto a que la Sra Juez de Grado consideró que la simulación invocada reviste calidad de ilícita, pese a que en el caso no existió el ánimo de perjudicar a terceros. Insiste en sostener que el objeto de la simulación fue el de resguardar el bien hasta tanto se esclareciera la situación con el Dr C., motivo por el cual no puede reputarse de ilícita a la misma.

 

Añade que tampoco existe mora en el pago de los honorarios, desde que, al inicio de estas actuaciones los mismos aún no eran exigibles y que recién han quedado firmes en abril del corriente año.

 

La Sala A ratifica que la causa de la simulación es ilícita

 

El Sr. Juez de Cámara preopinante, Dr. Hugo Molteni remarcó: ” Los agravios del actor, no logran conmover las claras consideraciones efectuadas por la Sra. Juez ” a quo ” , para decidir el entuerto de la manera en que lo hizo, según el Artículo 959 del Código Civil “ tras lo cual añadió: ” Es que los fundamentos que esgrime el actor no revierten el aspecto medular de la sentencia en crisis, esto es, la causa ilícita que motivó a Dehenen a simular la enajenación del inmueble a favor de la codemandada Lydia Esther Román, el 18.03.2005 “.

 

Acto seguido, el Magistrado puntualizó: “En efecto, la propia invocación de la ” causa simulandi” como la que realiza el accionante, constituye un antecedente que enerva la viabilidad de su pretensión, ya que si acepta que la simulación estuvo inspirada en el intento de hacer figurar que un inmueble no integraba ya su patrimonio, ese propósito es – precisamente- el que computa el artículo 959 del Código Civil, para negarle todo derecho al partícipe del acto simulado, que la realiza ” con el fin… de perjudicar a un tercero”, cuando a través de la declaración de simulación del mismo se pudiere obtener algún beneficio, que en el caso se traduce en su pretensión de recobrar la titularidad del inmueble en cuestión”.

 

“La norma citada, rechaza la acción de simulación intentada por el partícipe del acto que hubiere obrado con el fin de perjudicar a un tercero- reza la sentencia – siendo el sentido de la denegación, impedir que los simuladores, después de haber actuado en la concertación del acto con ese ánimo fraudulento, puedan muy sueltos de cuerpo, establecer la verdadera situación, declarando la simulación, cuando el que señalan como real les resulta beneficioso” (conf. Orgaz, A. ” Estudios de Derecho civil”, nº 11; Bibiloni, J. “Anteproyecto..” nota al art. 310 )

 

El Dr H. Molteni, en su voto al que finalmente adhiere el Dr Sebastián Picasso, argumentó que ” Esa norma moralizadora, según la cual no es posible invocar la propia torpeza para fundar en ella un derecho, impide que la finalidad ilegítima de las partes, pueda discutirse en Justicia para deslindar los derechos de los cómplices ” y luego agregó: “En este supuesto, el criterio de nuestro Código, es el tradicional en la materia y responde al aforismo romano ” qui propiam torpitudinem allegans, non est esdiendus”, que rige en casi todas las expresiones del Derecho Comparado ( Art. 617 del Código Civil Alemán; 66 del Código Suizo de las Obligaciones; art. 1285 del Código Civil Peruano; Spota, A.G. en sus notas en JA 1942 – II , Secc Doctrina, p.3 J 1942-IV, p.211 , etc).

 

Se lee en la Sentencia: ” Estiman que es una consecuencia lamentable que la ley no quiere, sino simplemente tolera para eludir algo, que al decir de Borda consiste en ” oír en juicio a quien invoca su propia inmoralidad. Si de tales negocios alguno resulta perjudicado, allá él. No puede pretender el amparo de la Justicia, quien obra de mala fe “( “Tratado de Derecho Civil. Obligaciones “, Tº I, nº 819).

 

El Sr Juez de Cámara puso de relieve que ” Ante la desestimación de la queja interpuesta y la negativa de sus contrarios, pretende reincorporar el bien al acervo conyugal para así afrontar el cumplimiento de sus obligaciones que, originariamente, intentó evadir, efectuando una ilegítima elección de bienes que puso al margen del alcance de sus acreedores, dificultando el dictado de medidas precautorias o ejecutivas tendientes a preservar el cobro de dichas obligaciones 

 

Finalmente el Magistrado explicó que “El actor confiesa que traspasó la titularidad del bien objeto del presente, ante la amenaza de su situación económica. La existencia de ese obrar defraudatorio reposa en sus propias manifestaciones, las que se encuentran corroboradas con la prueba testimonial antes citada “.

 

Como corolario, el Sr Juez de Cámara dijo que “el demandante celebró una operación que tenía como base una ” causa simulandi” ilícita y, por tal motivo, no puede pretender un amparo judicial cuando su propia conducta tuvo la finalidad de burlar las disposiciones legales como el evadir el cumplimiento de obligaciones a su cargo, mientras que esa acción prodigaría un actual beneficio al simulador, incompatible c0n el arrepentimiento de quien entrega los bienes para enjugar el perjuicio inferido por su actuación defraudatoria. En virtud de los fundamentos brindados, habré de proponer al acuerdo la confirmación de la falta de acción para demandar del actor”.

 

 

Referencia

(*)Art. 959 del Código Civil. ” Los que hubieren simulado un acto con el fin de violar las leyes o de perjudicar a un tercero, no pueden ejercer acción alguna el uno contra el otro, sobre la simulación, salvo que la acción tenga por objeto dejar sin efecto el acto y las partes no puedan obtener ningún beneficio de la anulación”

 

 

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