Un fallo que fija numerosas pautas para la liquidación de una sociedad conyugal

by Dra. Adela Prat on enero 5, 2012

El caso que permite nuestro reencuentro en el día de hoy, trata sobre la liquidación de  una Sociedad Conyugal, tras un Divorcio Vincular y aborda- entre otros – el tema del inmueble adquirido con fondos propios de la esposa, punto que se omite mencionar en la escritura de compraventa. ¿Qué pasa cuándo no se mencionó el origen de los fondos en la escritura?

La Justicia del Fuero Civil, en ambas Instancias, resuelve que dicha circunstancia no obsta la demostración del carácter propio del bien entre los cónyuges.

Asimismo se trata la cuestión de la falta del asentimiento conyugal previsto en el artículo 1.277 del Código Civil. Se estudian en profundidad sus fundamentos y alcances y finalmente se resuelve que la ausencia del asentimiento conyugal en este caso es irrelevante dado que se trata de un requisito que sólo debe cumplirse en caso de disposición o gravamen del bien, tema que no se daba en estas actuaciones( se discutía el asentimiento en la compra)

Otro tema que se presenta: la apertura de una cuenta bancaria en el exterior con bienes gananciales. La Justicia no le reconoce a uno de los cónyuges el derecho a participar de los fondos. ¿ Por qué?. La Cámara Civil sustentó esa decisión en la circunstancia de que la apertura de la cuenta en cuestión, es posterior a la separación de hecho, motivo por el cual el esposo culpable del divorcio, no tiene derecho a participar en esos bienes, de conformidad con lo dispone el artículo 1.306 in fine del Código Civil.

La sentencia insiste en la improcedencia del reclamo de canon locativo y de rendición de cuentas ,respecto de bienes propios y finalmente, en lo que compete, se reconoce el derecho a recompensa en favor de la esposa.

La Cámara confirma la sentencia apelada con costas al actor ( parte vencida).

 

Todas esas cuestiones fueron abordadas en el Expte. 58.302/00- Autos caratulados: ” S. R.M. c/ N. C. P. s/ LIQUIDACIÓN DE SOCIEDAD CONYUGAL ” – CNCIV – SALA I – 17/11/2011 –publicado en elDial.com – AA7205, en el día de la fecha 05/01/2012 .

 

Firmaron esta sentencia, los Sres Jueces que integran la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Dra Patricia E. Castro , Dra Carmen Ubiedo y Dr Julio M. Ojea Quintana.

 

La Señora Jueza Dra. Patricia E. Castro, en su carácter de Jueza preopinante, memoró que la sentencia de Primera Instancia- tras once años de trámites- que firmara  la Dra Mirta Ilundain , decidió cuáles son los bienes que componen la sociedad conyugal , hoy en estado de indivisión postcomunitaria de los ex- cónyuges S. y N., determinó la existencia de un derecho a recompensa en favor de la demandada y rechazó el pedido de fijación de canon locativo, con costas al actor. Sólo éste apeló.

 

En lo que al caso interesa, la sentencia de grado se pronunció sobre el valor de las empresas que individualizó, al momento de la disolución de la sociedad conyugal, el carácter de 21 inmuebles y respecto de fondos gananciales depositados en cuentas en el exterior.

 

I.- En el primer aspecto – valor de ” Laser-Interin SRL “ , ” Ircon SRL “ y ” Rayo Laser SRL”  , indicó que en el caso no se discutía la calificación de las cuotas sociales, sino su valor y partición. Respecto de la mencionada en último término, entendió que la totalidad de las cuotas sociales pertenecían al esposo pues así lo había reconocido expresamente, su socia y hermana. Y finalmente, como no fue posible determinar el valor de las cuotas sociales de las tres empresas, dispuso declarar la existencia de un crédito a favor de la esposa, equivalente al 50% del valor real de esas cuotas en las tres sociedades.

 

II.  En cuanto a los inmuebles consideró en cada caso , lo siguiente :

a. Calle Ch…, Piso 5º B. Fue adquirido y escriturado con anterioridad al matrimonio según resulta de la correspondiente escritura, por lo que se trata de un bien propio. En cuanto a la parte del precio que fue pagada con posterioridad, entendió acreditado que los pagarés hipotecarios en los que se instrumentó la deuda fueron abonados por el padre de la esposa, por lo que se descartó la existencia de recompensa alguna a favor del  marido apelante.

 

b. Inmuebles de la calle G… y  G… La Magistrada de grado, tuvo por acreditado que las acciones de ” Favikar SCA “, titular de los inmuebles, fueron recibidas por la esposa por donación de su padre el 25 de agosto de 1.973, por lo cual eran de carácter propio; que la demandada manifestó su intención de vender esas acciones – que tenían un valor nominal de $ 37.500 -; que como pago por la venta de las acciones se le entregaron en pago documentos hipotecarios y los inmuebles en cuestión, que por lo tanto eran igualmente, de carácter propio de la esposa.

 

c. Inmueble de la Calle Q… y terrenos de las Calles N. y A. En todas las escrituras de adquisición – reseñó la Magistrada de grado – se dejó constancia de que las compras se hicieron con dinero propio de la esposa, proveniente de la sucesión de su padre y que ese extremo no fue desvirtuado.

 

d. Cocheras de la Calle J…. Estos bienes  fueron adquiridos por el esposo, ” en comisión ” para ” Interin SRL “. Más allá de la titularidad de las cocheras en cuestión, tuvo en cuenta que de los correspondientes boletos de compraventa surgía que S. había recibido un importe idéntico al precio de las cocheras en concepto de honorarios por lo cual – sumado a otros extremos que mencionó – cabía concluir que esas unidades habían sido  adquiridas con dinero ganancial.

 

En razón de ello, la Sentencia de Primera Instancia reconoció un crédito para la Sociedad Conyugal por el importe que indicó.

 

e. Otras unidades funcionales del Inmueble de la Calle G.. y de la Calle F.C.- Inmueble de Villa Gesell. Como no se acreditó que ninguno de los bienes fueran de propiedad de los esposos, nada se dispuso al respecto a la Sentencia recurrida.

 

III.-  Respecto de la existencia de depósitos en el extranjero que el actor invocó y su contraria negó, la Magistrada tuvo por probada su existencia. Sin embargo entendió que se trataba de un bien de carácter ganancial adquirido por la cónyuge inocente, luego de la separación de hecho de las partes, por lo que, de conformidad con lo dispuesto por el Artículo 1.306 del Código Civil, el esposo culpable carecía de derecho a participar de ese bien ganancial.

 

IV.-  En cuanto a las recompensas reclamadas, la Sra Jueza de la anterior instancia tuvo por comprobadas las operaciones de venta de distintos bienes propios de la esposa que individualizó; a la par señaló que el esposo no había agregado prueba alguna tendiente a desvirtuar la presunción de que el dinero propio percibido por la demandada , no había sido invertido a favor de la comunidad.

 

Reconoció, entonces, una recompensa a favor de la esposa equivalente a la suma que percibió y que – en ausencia de prueba en contrario – debe entenderse destinada a solventar gastos de la sociedad conyugal.

 

 

Los fundamentos de la Sala I para confirmar la sentencia apelada

La Dra Patricia E. Castro, como Juez preopinante , manifestó que ” la inusual extensión del Memorial de Agravios que el propio esposo apelante justifica en que ” el a quo, en un extenso fallo, ha efectuado un pormenorizado análisis de las distintas posiciones doctrinarias y en cada caso, ha seguido invariablemente, la posición más desfavorable a mi mandante” (sic)- pese a que actúa por derecho propio, merece algunas consideraciones liminares, tales como que – a pesar de insistir con la expresión de ” el a quo” , la firmante de la Sentencia de Primera Instancia tras  11 años de tramitaciones, fue la Dra Mirta Ilundain”

 

“El recurrente – puntualizó la Magistrada de Cámara – cita en innumerables oportunidades, el Fallo Plenario de esta Cámara de fecha 14 de julio de 1972, que dispone ” que respecto de terceros y para asegurar el carácter propio a un bien inmueble adquirido por la esposa, es de absoluta necesidad que la escritura contenga la manifestación que el dinero es de ella, así como la designación de cómo el dinero pertenece a la mujer ” ( CNCiv, en Pleno, in re ” Serrey de Drabble, María C “, ED T 43, pág. 515) “

 

Acto seguido , la Dra Castro destacó que ” el apelante omite transcribir – curiosamente – la parte del fallo que hace que su doctrina plenaria no sea atinente al presente caso.” ” En efecto – añadió – la cuestión a dilucidar en ese fallo consistía en determinar si frente a terceros – no entre los cónyuges – era necesaria la manifestación en la escritura de adquisición de un bien, del origen propio de los fondos ”

 

” De allí que, cuando en el caso, el conflicto “no ” se suscite frente a terceros, sino “entre los esposos divorciados”, la Doctrina Plenaria en cuestión, no resuelve el punto ” – agregó la Sra Juez de Cámara.

 

Pasando a otro aspecto de la problemática, la Dra Castro memoró:  ” Indica el apelante , en numerosas oportunidades, que en las escrituras de adquisición de los bienes por parte de su esposa ” no se lo hizo comparecer, violando el artículo 1277 del Código Civil”. Pretende así, cuestionar, el carácter propio de los inmuebles adquiridos con la venta de las acciones donadas a la actora por su padre .

 

La Magistrada deja en claro que en ese caso, no es necesario ningún asentimiento del cónyuge. A tal efecto, puso de relieve que ” El sentido del artículo 1.277 del Código Civil persigue otorgar a quién no es el dueño del bien , el derecho a oponerse a los actos jurídicos del titular que impliquen transmisión de dominio, disminución de los atributos de la propiedad o traslación del simple uso. Se trata , entonces, de una restricción frente a la salida de los bienes o su enajenación o a cualquier otro acto que implique extraer total o parcialmente un bien del patrimonio ”

 

“De allí que no es necesaria, ni la presencia ni la conformidad del otro cónyuge para la adquisición a cualquier título de un bien. Ello no implica – claro está – que el origen de los fondos – propios o gananciales – mencionado unilateralmente por el adquirente, no pueda ser revisado en el proceso de liquidación  de la sociedad conyugal”- concluyó la Dra Castro.

 

“El recurrente insiste en que los bienes adquiridos por su esposa a título gratuito durante el matrimonio, no pueden reputarse tales, porque para asignarles ese carácter de conformidad con la Doctrina Plenaria de este Tribunal antes citada ” es de absoluta necesidad que la escritura contenga la manifestación de que el dinero es de ella, así como la designación de cómo el dinero pertenece a la mujer “– recuerda la sentencia.

 

La Magistrada preopinante destacó a tal efecto, que ” la cuestión remite a la interpretación que se ha dado al artículo 1.246 del Código Civil, sobre cuya vigencia después de la reforma de la Ley 17.711 , discrepa la doctrina. La norma citada dispone que ” los bienes raíces que se compraren con dinero de la mujer, son de la propiedad de ella, si la compra se hiciese con su consentimiento y con el fin de que los adquiera, expresándose así en la escritura de compra, y designándose cómo el dinero pertenece a la mujer”.

 

Sentado lo anterior, la Sra Juez de Cámara aseveró: ” Aún cuando comparto la postura de Guglianone en punto a que la norma contempla una hipótesis de representación que ha sido derogada por las reformas de las Leyes 11.357 y 17.711, esto es, que aún la ausencia de tal mención no obsta a la demostración del carácter propio del bien”

 

En la sentencia se lee: “El carácter propio del bien y de los demás inmuebles hace improcedente el pedido de canon locativo en el que se insiste en el Memorial , como así también la rendición de cuentas, peticiones que en todo caso presuponían el carácter ganancial de los bienes.

 

Respecto a los fondos gananciales depositados en el extranjero, el actor se queja de que la sentencia de primera instancia no haya reconocido su derecho a participar en ellos. La decisión en este aspecto se sustentó en que la apertura de la cuenta en cuestión es posterior a la separación de hecho, por lo cual el esposo culpable del divorcio no tiene derecho a participar en esos bienes gananciales de conformidad con lo dispuesto por el artículo 1.306  in fine del Código Civil.

 

En conclusión, se confirma la sentencia apelada con costas a la vencida.

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