Resuelven que es responsable la Concesionaria Vial por los daños ocasionados por Animal Suelto en una Ruta de la Provincia de Buenos Aires

by Dra. Adela Prat on diciembre 14, 2011

Comentaremos en el día de hoy, un fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de Mar del Plata ( Buenos Aires ) originado en la demanda entablada por los damnificados contra la concesionaria vial “Camino del Atlántico S.A.C.V.” reclamando indemnizaciones generadas por los daños ocasionados en una Ruta de la Provincia de Buenos Aires al colisionar el vehículo con un equino que deambulaba suelto y no pudo ser evitado.

El fallo se remite al precedente ” Bianchi ” de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que  luego será objeto de análisis.

Los Señores Jueces de Mar del Plata resolvieron que existe un vínculo contractual entre la concesionaria y el usuario, una relación de consumo con el consiguiente deber de seguridad por parte de la concesionaria vial y la obligación de adoptar medidas de prevención adecuadas, resultando insuficientes los carteles fijos.

La demandada no acreditó causales de eximición de su responsabilidad y la sentencia expresa que la responsabilidad del dueño del animal no excluye la que pueda caberle a la concesionaria vial, resolviendo la procedencia de la pretensión indemnizatoria esgrimida por los actores.

 

Estas cuestiones fueron abordadas en el Expte. Nº C-2685- DO1- Autos caratulados: “VIVAS, ALICIA LILIANA Y OTRO c/ CAMINO DEL ATLÁNTICO S.A.C.V. s/ PRETENSIÓN INDEMNIZATORIA “- CÁMARA DE APELACIONES EN LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO DE MAR DEL PLATA ( BUENOS AIRES )- 06/09/2011. elDial.com – AA7066, publicado el 31/10/2011.

 

Los Señores Jueces integrantes de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de Mar del Plata evocaron el precedente  de la Corte Suprema de Justicia de la Nación :“Bianchi c. Provincia de Bs As y Camino del Atlántico S.A.”, causa B.606.XXVI, sentencia del 7-11-2006, Fallos 329:4944  y al respecto manifestaron: ” Un renovado análisis de la temática concerniente a la responsabilidad de las concesionarias viales por los daños ocasionados por animales sueltos en la ruta, tuvo lugar en el seno de la Corte Federal con el dictado de la sentencia en el caso “Bianchi” antes mencionado, precedente que importó una notable modificación argumental respecto de la anterior posición que imperaba en el Alto Cuerpo (Fallos 323:318; 323:3599 entre otras), sobre todo en lo que atañe al encuadre jurídico de este tipo de controversias y a las consecuencias derivadas de esta nueva valoración.

 

El Máximo Tribunal de la Nación definió, en el mentado pronunciamiento, las premisas relativas a la relación entre los concesionarios y usuarios, parecer que – en lo sustancial – fue compartido por la mayoría absoluta de sus miembros: doctores Maqueda, Fayt, Lorenzetti, Highton de Nolasco y Zaffaroni.

 

Los Magistrados de la Cámara de Mar del Plata antes mencionada, puntualizaron. ” Entre la concesionaria de un corredor vial y quien accede al servicio que ésta brinda, se configura un vínculo de índole contractual , por cuanto los transeúntes – usuarios – pagan un precio o canon por el uso de la ruta y los servicios consiguientes. Más precisamente, tal sinalagma o enlace es definido como una relación de consumo en el derecho vigente, por lo que resultan de plena aplicación las disposiciones que rigen tal parcela jurídica ( cfr. art. 42 Const. Nacional; art. 38 Const Pcial; Ley Nº 24.240 ).

 

En la sentencia, pusieron de relieve que ” entre las cargas asumidas por el concesionario vial en virtud del principio de buena fe contractual, existe sin dudas un deber de seguridad, que exige adoptar medidas de prevención adecuadas para hacer frente a los concretos riesgos existentes en la ruta concesionada, en tanto resulten previsibles ( artículo 5 de la Ley 24.240).

 

“El acaecimiento de accidentes ocasionados por la presencia de animales sueltos en las rutas concesionadas importa – a priori – ” una eventualidad previsible para el prestador del servicio vial, toda vez que la existencia  de animales en la zona y la ocurrencia de siniestros anteriores del mismo tipo, constituyen datos que al concesionario no le está dado ignorar”- afirmó el Tribunal de Alzada competente en Mar del Plata.-

 

Al referirse a la prueba de los hechos, los Magistrados manifestaron que ” es el prestador del servicio quien se encuentra en mejor posición para recolectar información sobre la eventual presencia y circulación de animales en la vía pública, su reiteración en el tiempo y la zona en la que habitualmente ello acontece, información que adecuadamente ponderada le permitiría adoptar medidas preventivas o paliativas para conjurar los riesgos que de tales circunstancias pudieran desprenderse. Por el contrario, es el usuario quien se halla en un sitial desventajoso para obtener estos datos, lo que sólo podría hacer a un altísimo costo”.

 

Remarcaron dicho concepto al  reiterar que ” existe un concreto deber de seguridad en cabeza de las concesionarias viales frente a casos como el que nos ocupa ( v. gr. presencia de animales sueltos en las rutas ), el cual se reconduce a la obligación de autoinformarse acerca de los riesgos existentes en el corredor vial y la consecuente carga de transmitir dicho conocimiento al usuario, de modo oportuno y eficaz ( arts. 4º, 5 y ccds. de la Ley 24.240; art 42 C.N.).

 

“Tal deber esencial conlleva, también, el de adoptar medidas específicas frente a los riesgos reales de modo preventivo, obligación que – por regla – no puede darse por cumplida con la mera colocación de un cartel fijo, sino que requiere – según entiende la Corte, de medidas positivas frente a casos concretos ( v. vigilancia, remoción de los obstáculos móviles, advertir a las autoridades competentes en todo aquellos que exceda de sus atribuciones  como concesionario, entre otras acciones)”- enfatizaron los camaristas.

 

El pronunciamiento judicial reza ” que no resulta ocioso recordar que lo concerniente a la prestación del servicio se halla regulado por un complejo abanico de normas, conformado no sólo por las disposiciones del Pliego de Bases, el Reglamento de Explotación o las cláusulas del contrato de concesión, sino también por las disposiciones inmanentes al “derecho de consumo” – aplicables en razón de la naturaleza de la relación entre concesionario y usuario– que consagran el aludido deber de seguridad frente a los riesgos previsibles existentes en la ruta concesionada ( arg. art. 42 C.N.; art. 38 Const Provincial; art 5º y concordantes Ley 24.240; arg. arts. 902, 1198 y ccdts del Código Civil).

 

“Mal podría entonces la entidad concesionaria liberar su responsabilidad -aseguraron los magistrados – y a lo antedicho añadieron: ” La parte interesada probó los extremos que harían nacer la responsabilidad del concesionario vial ( v. gr. en el caso: (i) presencia de un obstáculo móvil en la ruta concesionada – animal suelto -; (ii) daño causado; (iii) relación de causalidad entre ambos. En consecuencia, la accionada deberá demostrar en concreto la inevitabilidad del accidente, si es que pretende librar su responsabilidad ”

 

Entre otros términos, los camaristas dejaron claro que ” es carga de la concesionaria vial nutrir a la jurisdicción de elementos de convicción idóneos que permitan concluir reflexivamente que el siniestro acaecido en el corredor vial, pese al cumplimiento de las medidas de seguridad previsibles y racionalmente exigibles, igualmente se habría producido, sea porque mediare un supuesto de los previstos en el art. 514 del C.Civil ( vg. caso fortuito o fuerza mayor), o porque directamente la conducta de la víctima haya sido la que – de modo total o parcial- concurrió causalmente a la producción del evento dañoso ”

 

Cuando se refieren los Jueces a la responsabilidad del dueño del animal que intervino en el siniestro, explicaron que ” el concesionario tampoco podría – en principio eximir su responsabilidad alegando la culpa o imprudencia del propietario del animal suelto, pues la responsabilidad que el artículo 1124 del Código Civil pone en cabeza del dueño o guardador del animal por los dañe que cause no es exclusiva ni excluyente de la que puede caberle a las concesionarias viales por el incumplimiento de los deberes propios. Esta regla, ciertamente, parece tanto más aplicable en casos como el sub examine, en los que no se ha individualizado al dueño o guardián del animal – y por tanto no se lo traído a juicio- situación que excluye todo pronunciamiento sobre su eventual responsabilidad ( cfr. doct. C.S.J.N. in re “Bianchi” citada, considerando 8º del voto mayoritario)

 

En consecuencia, en ente caso particular, la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de Mar del Plata ( Buenos Aires) resuelve que es responsable la concesionaria vial por los daños ocasionados por el animal suelto en la ruta concesionada provincial y otorga andamiento a la pretensión indemnizatoria reclamada por los accionantes.

 

 

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