La tercerización de trabajos, sus consecuencias y el fraude en la tercerización

by Dra. Adela Prat on enero 3, 2011

En materia de tercerización, muchas veces se esconden relaciones de trabajo. Por ejemplo un trabajador que presta servicios durante varios años para  la misma empresa, pero contratado a través de distintas consultoras.

En estos casos, ante la ruptura del vínculo, se plantean interrogantes: ¿Quién es el verdadero empleador? ¿Quién debe responder? En los países desarrollados se procura  regularlo para no derivar en consecuencias abusivas contra los trabajadores.

En este tipo de intermediación, una persona presta servicios para una firma, pero “el vínculo de subordinación real se establece con un tercero“. Y hay casos donde el único empleador es el  intermediario por más que el trabajo beneficie  al empresario principal Ej. contratación de servicios de limpieza y de seguridad que tienen la característica de “no ser esenciales” para la operatoria normal del negocio.

En los autos caratulados: “BARCO, GUSTAVO ADRIÁN c/ I.B.M. ARGENTINA S.A s/ DESPIDO“, publicado en Infobae Profesional Abogados, el 24/09/09, la Sala V de la CNATrabajo, condenó a I.B.M. a pagar 60.000$ a un empleado manufacturero.

Barco prestó servicios para I.B.M. durante 9 años, pero facturó a otra empresa. Los jueces hicieron hincapié en la verdadera relación laboral, considerando que existió fraude en la tercerización. Ya vamos a ver por qué.

El trabajador es un analista programador que comenzó a prestar servicios para la Multinacional, a través de una Consultora y le factura a ésta. Después cada cierto período de tiempo, el empleado iba cambiando de Consultora pero mantenía su salario, horario y lugar de trabajo. Desempeñaba las mismas tareas que los empleados contratados por el gigante tecnológico, en el mismo sector y con los mismos elementos. Lo único que variaba era el cliente que cada uno atendía.

Después de 9 años, el empleado se consideró despedido porque el empleado modificó radicalmente las condiciones laborales. Como no recibió la respuesta que esperaba, decidió demandar a las  consultoras y a I.B.M.

La Jueza de 1ª Instancia consideró que tanto las empresas IT y CDA – compañías a las cuales le facturó el trabajador – actuaron como personas jurídicas interpuestas, ya que en realidad prestaba servicios para IBM- en los términos del art.14 de la LCT que establece  que:  “ Será nulo todo contrato por el cual las partes hayan procedido con simulación o fraude a la ley laboral, sea aparentando normas contractuales no laborales, interposiciones de personas o de cualquier  otro medio” .

Por esa razón condenó a ambas empresas  a responder solidariamente por la indemnización del trabajador.

Apelaron las consultoras condenadas, IBM y el empleado.- La Firma IT sostuvo que no actuó como persona jurídica interpuesta ( es decir, como verdadero empleador cuando en realidad no lo era). Esgrimió que el trabajador fue contratado por su parte en abril de 2.004 cuando estaba desocupado .El empleado acababa de cobrar una indemnización  a Buenos Aires System. Por eso IT consideró injusto a que se la obligase a abonar los rubros del Artículo 80 LCT y 45 Ley 25.345 que establecen multas para los casos en los cuales no le entregue al empleado los certificados de aportes a la ANSES. explicó que se la intimó  a entregar un certificado de trabajo por 10 años de labor , cuando el trabajador prestó servicios por 15 días. Objetó el reclamo de la duplicación que exigía al Ley 25.561, lo cual tuvo vigencia hasta el año 2.003 y el empleado ingresó en el 2.004.

I.B.M. se quejó porque la Juez de Primera Instancia sostuvo que el tope salarial del articulo 245 no debía aplicarse.  Sostuvo que no hubo una relación laboral entre I.B.M. y el actor porque el actor era profesional universitario y mantuvo un vínculo independiente con la multinacional sin horario de trabajo y facturando honorarios.

Por su parte, el empleado se quejó porque se tomó como base remuneratoria a los fines del cálculo indemnizatorio sumas inferiores a las correspondientes, ya que cobraba parte del salario en negro.

La cuestión central a dilucidar por los jueces fue si I.B.M. ,desde marzo de 1995 hasta marzo de 2004, era la única empleadora, pero valiéndose de terceros para su contratación o si fueron lapsos laborativos autónomos e independientes.

La Cámara sostuvo que en materia de  derecho del trabajo, hay una verdadera situación creada sin que importe el nombre que las partes pretendan otorgarle, por lo que condenaron a las empresas a abonarle solidariamente al empleado, la suma total de $ 57.541,03 . Se basó la sala en la primacía de la realidad de los hechos para tipificar una relación de trabajo por sobre lo consignado por escrito y/ o lo pactado entre las partes de buena o mala fe.

Hubo fraude laboral (Jueces Zas y Margalejo) mediante el ardid de la interposición de terceros que ante el dependiente aparecen como empleadores cuando en realidad son “hombres de paja“. Consideró la sala que I.B.M. y las restantes demandadas fueron empleadores directos del trabajador por utilizar su prestación y recibir el fruto de su producción.

La Cámara sostuvo que I.B.M. fue la empleadora real y obligada principal resultando ella y los terceros supuestamente empleadores, solidariamente responsables por el débito salarial y las indemnizaciones legales.

Fundamento de la condena: art. 245  LCT, art .80 LCT. Se la condena además a las multas del art 8 de la ley 24.013 ( empleo no registrado) y art 2 de la ley 25.323: duplicidad de indemnización( estaba vigente) y fundamentalmente  en el articulo 14 LCT.-

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